lunes, 17 de enero de 2011

Temblad, soy un carretillero profesional

Resulto muy poco gratificante levantarme un sabado a las 7 de la mañana para dirigirme a mi centro de trabajo, conducir por un camino sin luminacion y envuelto en una de las nieblas mas espesas que he visto nunca. Alli habia quedado con mis compañeros de trabajo, Javier e Ivan. La excusa era un cursillo para aprender a manejar carretillas elevadoras, la empresa ha comprado una y necesita que alguien pueda acreditar conocimientos para manejarla. 

Empezamos por una charla basada en la prevencion de accidentes, tras esta charla amenizada por un powerpoint pasamos a realizar un test. El test no era muy complicado, parecia un test de inteligencia basado en el sentido comun, del cual una pregunta tipo sería ¿Si metes la mano en una olla con agua hirviendo? Opcion A: Te crecen las uñas, Opcion B: Estas tonto, argumente su respuesta. Aparte de nuestro trio habia por alli dos trabajadores de otra empresa a los cuales se les cayo un palet de material desde una altura de 8 metros, el jefe debio aconsejarles con un tacto exquisito y haciendo gala de  buen humor hacer practicas malabares fuera de la empresa.



Tras el aburrido tramite de la charla y haber jugado a la quiniela con el test pasamos al momento ineludible del almuerzo en el bar del poligono y llego el momento de la verdad, la conduccion. Comenzamos con una maquina del tipo retractil, que tiene la particularidad que no te sientas en la direccion de la marcha, sino de medio lado, supongo que tendra algun sentido pero sigo sin entenderlo, nadie me lo ha explicado y tampoco lo he preguntado, con lo cual soy doblemente ignorante.

El ejercicio era mas bien sencillo, hay dos conos en el suelo, curiosamente puestos de pie, hay que pasar entre ellos haciendo la figura de un 8, hacia adelante, luego marcha atras, coger un palet de madera, repetir los 8 y volver a colocar el palet en el sitio original. Nada complicado. Lo malo y preocupante viene cuando coges confianza, no era necesario sacar brillo a los bordes de los conos con las ruedas de la carretilla, Ivan.

Despues del cabreo del sabado, tras el madrugon tuve que arreglarlo con una siesta, con lo mal que me sientan, cena en El Carmen (No en la Xirgu), mojito (la bebida) y a dormir. Un sabado al sprint y un fin de semana mas corto que un concursante de Gran Hermano.

PD: He tardado dos dias en escribir sobre este asunto para enfriarme y no herir sensibilidades. Hay que respirar profundamente y buscar el lado positivo, a veces me cuesta no ahogarme de respirar tan profundamente.

1 comentario:

Un Chule dijo...

No sé, pues leido así friamente, a mi me apetecería que me invitaran este sabado a conducir una carretilla... por salir de la rutina, vamos! Pero claro, todo es relativo :)